lunes, 3 de noviembre de 2014

Buapos, Literatura y Yo: Narrativa

El niño y el guía
(cuento)

Luis era un niño discapacitado, no podía ver porque
así había nacido, cuando era pequeño su familia lo protegió, pero poco a poco algunos
de sus parientes se fueron y otros murieron hasta que se quedó sólo, como era
muy humilde, la gente lo humillaba y eso lo hacía sentir triste, deprimido y desconsolado
por su soledad y sin apoyo de los que lo rodeaban.
Un día estaba sentado, recargado en el tronco de un
gran árbol que tenía un hermoso follaje verde que le daba sombra, se sintió
angustiado y comenzó a llorar. De pronto escuchó una hermosa y relajante voz
que llamó su atención, volvió su rostro a dónde pareció que la había oído y
dijo: ¿Quién está ahí? No temas –escuchó que el de la voz le respondía, seré tu
guía. Por qué estás aquí, -preguntó con curiosidad. He venido a ayudarte.
El niño sintió al momento un gran consuelo y en su
cara infantil se dibujó una sonrisa y ánimado le pidió que lo guiara hacia al
río, al otro lado del bosque.
Sintió al momento que una mano tomaba una de las
suyas y se dejó llevar sin temor. Cuando llegaron al río, se sentaron sobre la
hierba y el niño percibió un olor y preguntó, ¿qué es eso que huele tan
delicioso? El guía respondió: Es un poco de comida que he traido para ti. La
voz dijo amablemente: huele, prueba y descubrelo tú mismo, al tiempo que
dirigía su mano hasta el plato para que lo tomara.
Estaba muy bueno, el niño empezó a saborearlo con
placer y al mismo tiempo intentaba imaginar cómo sería lo que le rodeaba,
escuchaba a los pájaros gorjear y cerca de una caída de agua, una pequeña
cascada. Se sintió contento, satisfecho y seguro de sí mismo, cuando terminó de
comer se levantó y emprendió el camino de regreso a su pueblo. De repente
escuchó a un grupo de gente hablando, eran algunos de sus vecinos que se habían
burlado en ocasiones de él y que ahora se admiraban al ver que aunque invidente
iba por la vereda con pasos seguros como sí alguien a quién a ellos no veían lo
estuvieran llevando de la mano.
El guía le dijo entonces, esa gente se arrepiente de
haberse burlado de ti porque a pesar de tu discapacidad logras lo que quieres.
El pequeño le agradeció mucho a su guía, y lo abrazó, tampoco lo veía pero podía
sentirlo. Entonces escuchó que le dijo: “cuando me necesites aquí estaré y
cuando ya no te haga falta me iré”.
Poco a poco el niño fue recuperando su seguridad y
llegó cada día a necesitar menos de la bondadosa mano que lo conducía pudiendo
seguir con su vida por sí mismo.

Autores:
Eduardo Abundio Osorio
Linda Asunción Velázquez Flores


Silvia Mayret Arellano Ramos

sábado, 25 de octubre de 2014

Buapos, Literatura y Yo: Narrativa


La salvación de los reprobados








Estaba la profa Claudia
hablando con Fermín,
entraron al salón
que parecía un panteón.

Los alumnos asustados
corrieron desesperados
pues tenían las calificaciones
de los reprobados.

Más inquietos quedaron
al ver a la calaca llegando,
los alumnos reprobados
a los maestros regalaron.

Decidida la calaca
tenía una solución
llevar a los maestros
a un fiestón.

Los alumnos felices quedaron
pues todos aprobaron
y la calaca satisfecha
por llevarse un gran regalo.





Autores:
Valencia Flores
Verónica Yazmín
Velázquez Flores
Linda Asunción
Abundio Osorio
Eduardo
Arellano Ramos
Silvia Mayret

martes, 7 de octubre de 2014

¡Hola queridos lectores! Les dejaré a continuación unas fábulas que hicimos para ustedes espero y les guste.

El león feroz

Cierto día, estaba leyendo un ratón, sentado en la orilla de un árbol, como lo hacía de costumbre. Siempre se entretenía mucho en la lectura que no se daba cuenta de lo que sucedía a su alrededor. Un día por una vereda iba pasando una serpiente, que al ver al ratón se lo quiso comer.
El león andaba rondando, al cual todos temían por su aspecto feroz y gran tamaño, tan feroz que parecía que nadie quería ser su amigo, pero desde ese día cambiaron los comentarios que se hacían del león. Porque este al ver la intención de la serpiente soltó un gran rugido. El cual asustó a la serpiente y al pobre ratoncito, la serpiente huyó, el ratón se quedó pasmado de miedo y creyó que el león se lo comería.
Pero cuando el león se acercó al inocente ratoncito le dijo: –calma pequeño amiguito, no te haré daño. Y desde ese día se hicieron grandes amigos por lo que el león dejo de ser visto como un animal feroz y salvaje.
No se deben juzgar las personas por su apariencia, porque en cualquier momento nos pueden salvar la vida.
Autores:
Eduardo Abundio Osorio
Linda Asunción Velázquez Flores
Silvia Mayret Arellano Ramos

El gato que quería ser perro

Vivía en un vecindario un gato llamado Terry, que quería ser perro con gran desesperación porque pensaba que así sería mejor, imitaba en todos los aspectos al perro: ladraba, perseguía autos, se juntaba con una jauría de perros que perseguían a otros gatos, hacia todo lo de un perro hasta comer croquetas de perros. Sus compañeros de la vecindad estaban muy molestos con él y decidieron que tenía que marcharse de la vecindad. En su camino el gato se encontró con un espejo roto, se observó fijamente y se dio cuenta que hiciera lo que hiciera no podría ser un perro, vio el cielo y se le humedecieron los ojos y se dio cuenta que hay que aceptarse tal y como es. Regresó a la vecindad siendo él mismo y todos lo recibieron amablemente.

Autores:
Eduardo Abundio Osorio
Linda Asunción Velázquez Flores
Silvia Mayret Arellano Ramos